Perú entra al Escudo de las Américas y profundiza alianza con EE.UU.

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El ingreso a la coalición liderada por Washington permitirá ampliar el intercambio de inteligencia y la coordinación contra organizaciones criminales transnacionales. La visita de Marco Rubio también abrió una agenda de cooperación en El Niño, defensa, inversiones, comercio y espacio, mientras crece la competencia entre Estados Unidos y China por influencia en el Perú.

Perú decidió dar un paso importante en su relación estratégica con Estados Unidos. Durante la visita a Lima del secretario de Estado Marco Rubio, la presidenta Keiko Fujimori anunció la incorporación formal del país al Escudo de las Américas, iniciativa impulsada por Washington para coordinar a los países de la región frente al narcotráfico y las organizaciones criminales transnacionales.

La decisión no es solamente política. Para el Gobierno peruano, uno de los principales beneficios será acelerar el intercambio de inteligencia y facilitar acciones coordinadas contra organizaciones que operan más allá de las fronteras. Rubio sostuvo que el objetivo de la iniciativa es proteger al hemisferio frente a grupos que amenazan la seguridad y la soberanía de los países.

El acuerdo llega en un momento particularmente delicado para Perú. La extorsión, el narcotráfico, el sicariato, la minería ilegal y otras modalidades del crimen organizado han dejado de ser únicamente un problema policial. También afectan a empresas, cadenas logísticas, transporte, comercio y decisiones de inversión.

En ese sentido, la cooperación estadounidense puede tener una dimensión económica. El intercambio de inteligencia, la coordinación operativa, la logística y el fortalecimiento de la ciberseguridad pueden ayudar al Perú a enfrentar organizaciones criminales que utilizan tecnología, redes financieras y estructuras internacionales para operar.

El canciller Carlos Espá había adelantado que la cooperación estadounidense incluiría apoyo en logística, operaciones, inteligencia y seguridad informática dentro del marco del Escudo de las Américas.

Acuerdo de seguridad no fue el único resultado de la visita.

La agenda bilateral incluyó también la preparación y respuesta frente a un eventual fenómeno de El Niño, un asunto de especial importancia para Perú por su impacto potencial sobre agricultura, pesca, infraestructura, transporte y actividad económica. Ambos gobiernos también abordaron defensa, promoción de inversiones y comercio bilateral.

A ello se suma una cooperación espacial que el Ministerio de Relaciones Exteriores incluyó entre los asuntos tratados durante la visita. Esto amplía la relación más allá de la tradicional cooperación militar y antidrogas y la lleva hacia áreas de tecnología e infraestructura estratégica.

La dimensión de defensa tampoco es menor. Estados Unidos designó a Perú en enero como aliado principal extra-OTAN, mientras Washington aprobó una posible operación de hasta US$1.500 millones relacionada con trabajos de diseño y construcción para la base naval del Callao. La visita de Rubio, por tanto, se produce sobre una relación de defensa que ya venía profundizándose.

Sin embargo, detrás de esta cooperación aparece una segunda cuestión: la competencia entre Estados Unidos y China por influencia en el Perú.

China sigue siendo un socio económico de enorme importancia. Según datos citados por Reuters, el comercio peruano con China aumentó 35% durante el primer semestre, frente a un crecimiento de 20% con Estados Unidos, y el intercambio bilateral con Beijing se encamina a superar los US$50.000 millones registrados en 2025. China también tiene una presencia relevante en minería e infraestructura peruana.

El tablero en la mesa

Por eso, el Escudo de las Américas debe leerse dentro de un tablero más amplio. Washington quiere fortalecer la seguridad regional, pero también busca recuperar espacio estratégico frente a la creciente presencia china en América Latina.

Rubio aseguró, además, que la cooperación no significa que Estados Unidos vaya a actuar unilateralmente en territorio latinoamericano. En Lima afirmó que Washington no emprenderá acciones militares contra narcotraficantes sin el consentimiento de sus aliados regionales, una declaración relevante después de las operaciones estadounidenses contra embarcaciones vinculadas al narcotráfico que han generado cuestionamientos.

Para Perú, el desafío será aprovechar la cooperación sin convertirla en dependencia. Inteligencia, tecnología, capacitación, ciberseguridad, control de fronteras y seguridad de puertos pueden fortalecer al Estado y reducir el costo económico de la criminalidad.

Pero también será necesario mantener capacidad propia para decidir cómo se aplica esa cooperación.

El Escudo de las Américas coloca a Perú más cerca de Washington en materia de seguridad. Los acuerdos y compromisos discutidos durante la visita de Rubio muestran que la relación está evolucionando hacia una asociación más amplia: seguridad, defensa, tecnología, espacio, comercio, inversión y respuesta ante desastres.

La verdadera importancia del acuerdo, por tanto, no estará en el nombre de la coalición, sino en lo que Perú consiga convertir en capacidades concretas.

Y, en un país donde la inseguridad ya forma parte del costo de hacer negocios, esa capacidad puede terminar teniendo también un valor económico.

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