Exportaciones peruanas baten récords, pero la minería sigue marcando el ritmo

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Los envíos al exterior sumaron US$74.122 millones entre enero y agosto, con un crecimiento de 34%. Sin embargo, los productos mineros explicaron cerca de tres cuartas partes del valor exportado, mientras el avance agropecuario fue mucho más moderado. El reto ya no es solo vender más al mundo, sino diversificar el crecimiento y lograr que más empresas participen de sus beneficios.

Las exportaciones peruanas atraviesan uno de sus mejores momentos en términos de valor. Entre enero y agosto de 2026, los envíos de bienes alcanzaron los US$74.122 millones, un incremento de 34% frente al mismo periodo del año anterior. El Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur), según informó la agencia Andina, destacó que el país acumula 28 meses consecutivos de crecimiento exportador. La cifra es importante, pero su composición plantea una pregunta menos celebratoria: ¿cuánto de este avance refleja una mayor capacidad productiva del país y cuánto responde a un entorno internacional favorable para los minerales?

Los datos muestran una concentración significativa. Las exportaciones mineras sumaron US$53.899 millones en los primeros ocho meses del año, con un crecimiento de 50,6%. Esto equivale aproximadamente al 72,7% de todos los bienes exportados por el Perú en ese periodo. El cobre aportó US$25.561 millones, el oro US$18.876 millones y los concentrados de plomo y plata US$3.894 millones. El propio reporte de Mincetur atribuye buena parte del resultado a las mayores cotizaciones internacionales, especialmente del cobre.

La fortaleza minera tiene consecuencias positivas para la economía: genera divisas, ingresos fiscales, demanda de servicios especializados y oportunidades para proveedores industriales y logísticos. También refuerza la posición del Perú en cadenas globales vinculadas con la electrificación, las redes eléctricas y la transición energética. Pero la dependencia de un grupo reducido de productos expone al país a los cambios de precios, a la demanda de sus principales compradores y a cualquier interrupción relevante de la producción o del transporte.

La diferencia entre el valor exportado y el desempeño de otros sectores ayuda a dimensionar ese desafío. En el mismo periodo, las exportaciones agropecuarias alcanzaron US$7.586 millones, con un crecimiento de 2,1%. El sector químico registró US$1.397 millones, un avance de 11,3%, mientras que el metalúrgico llegó a US$1.426 millones, con un crecimiento de 18,3%. Hay actividad fuera de la minería y algunos rubros avanzan a buen ritmo, pero su expansión es desigual y, en el caso agropecuario, mucho más lenta que la del principal sector exportador.

Eso no significa que la agroindustria haya perdido competitividad. Las ventas al exterior de arándanos llegaron a US$1.082 millones entre enero y agosto, con un crecimiento de 46,5%; las de paltas sumaron US$1.417 millones, un aumento de 7,8%, y las de uvas alcanzaron US$816 millones, con un avance de 17,6%. Estos productos demuestran que el Perú ha logrado construir posiciones importantes en mercados internacionales. El contraste está en que el resultado agregado del sector también depende de otros productos y de condiciones que pueden afectar cosechas, rendimientos, costos y precios.

El país, por tanto, no enfrenta una disyuntiva entre minería y diversificación. Necesita ambas. Una minería competitiva puede financiar inversión pública, impulsar proveedores locales y sostener ingresos externos, mientras que la expansión de sectores agroindustriales, pesqueros, químicos y manufactureros puede ampliar la base productiva y generar oportunidades en más regiones. El problema aparece cuando el éxito de las exportaciones se interpreta únicamente a partir del valor total, sin observar qué sectores crecen, cuánto depende ese avance de los precios y qué empresas logran incorporarse a los mercados internacionales.

Más exportadores, pero una participación desigual

La dimensión empresarial ofrece una segunda señal de alerta. Según el reporte de empresas exportadoras de julio elaborado por el Centro de Investigación de Economía y Negocios Globales de Adex con información de Sunat, 7.731 empresas exportaron bienes entre enero y julio, un crecimiento de 3,4% frente al año anterior. Las microempresas representaron el 56,4% de ese universo y las pequeñas, el 32,9%. En conjunto, las micro y pequeñas empresas constituían el 89,3% de las firmas exportadoras consideradas en el informe.

Sin embargo, su peso económico fue mucho menor: las mypes concentraron apenas el 3,7% del valor FOB exportado durante esos siete meses. El dato no implica que todas estas empresas tengan capacidad inmediata para convertirse en grandes exportadoras, pero sí evidencia una brecha entre la cantidad de negocios que participan y el valor que consiguen colocar en el exterior. Además, 2.246 empresas dejaron de exportar durante el periodo analizado, de las cuales 2.103 fueron micro y pequeñas empresas. La entrada de nuevos participantes convive, por tanto, con una elevada fragilidad en parte de la base exportadora.

Para las empresas, cerrar esa brecha exige más que participar en ferias o identificar mercados. Supone elevar productividad, cumplir estándares sanitarios y técnicos, financiar inventarios y operaciones, asegurar volúmenes consistentes y construir relaciones comerciales estables. También requiere infraestructura logística confiable, acceso a financiamiento y capacidades para desarrollar productos con mayor procesamiento y diferenciación.

La agenda de competitividad debe mirar, además, la concentración de destinos. China, Estados Unidos y la Unión Europea se mantienen entre los principales mercados del Perú. India ha ganado protagonismo, con importaciones de bienes peruanos por US$6.446 millones entre enero y agosto, un crecimiento de 100%. La expansión hacia nuevos destinos abre oportunidades, pero el desafío es convertir esos avances en relaciones comerciales sostenibles y en una oferta menos vulnerable a cambios regulatorios, económicos o geopolíticos.

El reto detrás de las cifras récord

El balance exportador peruano es favorable, pero no está completo. El crecimiento de 34% confirma una fuerte demanda por los productos nacionales; el avance minero explica buena parte del resultado, mientras la agroindustria y otros sectores muestran oportunidades y ritmos distintos. A su vez, el número de empresas exportadoras crece, aunque las mypes siguen concentrando una fracción pequeña del valor enviado al exterior.

Para el Gobierno, el reto consiste en transformar el buen ciclo internacional en capacidades productivas duraderas: más inversión, infraestructura, innovación, productividad y acceso efectivo a mercados. Para las empresas, el desafío es aprovechar la demanda sin confundir un entorno de precios favorables con una mejora permanente de la competitividad.

El verdadero indicador de éxito no será únicamente cuánto exporta el Perú en un año excepcional, sino cuánto puede sostener cuando cambien las cotizaciones internacionales. Un país que exporta más y que, al mismo tiempo, incorpora empresas, diversifica productos y eleva su valor agregado tendrá una economía mejor preparada para el siguiente ciclo global.

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