

Mientras millones de peruanos sortean días con temperaturas inusualmente altas para esta época del año, en los directorios empresariales y centros de producción la preocupación crece. Lo que para algunos representaría días más cálidos, para miles de empresas podría convertirse en un problema que impacte directamente sus ventas, inventarios y campañas comerciales.
Las recientes advertencias formuladas por especialistas del Comité Multisectorial Encargado del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN), entre ellos los científicos Grinia Ávalos y Luis Vásquez, han puesto nuevamente sobre la mesa la posibilidad de que el país experimente condiciones climáticas anómalas asociadas al Fenómeno El Niño Costero y al Fenómeno El Niño de alcance global.
Más allá de las lluvias intensas o los daños en infraestructura que suelen concentrar la atención pública, existe un impacto económico silencioso que comienza a sentirse mucho antes de que aparezcan las primeras inundaciones: la alteración de los patrones de consumo y la disrupción de las campañas comerciales.
Por ello, para los empresarios, el clima se ha convertido en una variable tan importante como la inflación, el tipo de cambio o las tasas de interés.
Gamarra frente a un enemigo inesperado: el calor
Uno de los sectores que ya observa con inquietud la evolución del clima es el emporio comercial de Gamarra.
Tradicionalmente, los confeccionistas planifican buena parte de su producción durante el primer semestre considerando la llegada del invierno. Miles de talleres, pequeñas industrias y comerciantes invierten capital en la fabricación de chompas, casacas, buzos, ropa térmica y prendas de abrigo destinadas a campañas clave como el Día del Padre, Fiestas Patrias, la Primavera, y la temporada escolar tardía.
Sin embargo, las elevadas temperaturas registradas durante el otoño han alterado las expectativas del mercado. Las ventas de prendas de invierno han mostrado un comportamiento más lento de lo esperado debido a que muchos consumidores no sienten la necesidad de renovar su guardarropa de abrigo. Si esta tendencia se mantiene durante los próximos meses, los confeccionistas podrían enfrentar uno de los escenarios más complejos de los últimos años: almacenes llenos de mercadería que el público no demanda.
En Gamarra existe una preocupación creciente. La producción ya fue realizada, los compromisos financieros fueron asumidos y gran parte de la inversión está inmovilizada en inventarios que dependen de un invierno frío para poder comercializarse.
«El clima define las ventas», resume un empresario textil del emporio. Y este año, más que nunca, esa afirmación parece cobrar sentido.

Campañas comerciales en riesgo
El impacto no se limita al sector textil. Las campañas comerciales más importantes del calendario peruano podrían verse afectadas por cambios en el comportamiento de los consumidores.
El Día del Padre, por ejemplo, suele estar impulsado por la venta de ropa de invierno, calzado cerrado, accesorios para temporada fría y electrodomésticos vinculados al confort del hogar. Si las temperaturas permanecen elevadas, una parte significativa de la demanda podría desplazarse hacia productos completamente distintos.
La misma situación podría repetirse durante Fiestas Patrias, una de las temporadas de mayor movimiento comercial del año. Las empresas que proyectaron sus campañas sobre la base de patrones climáticos históricos podrían verse obligadas a realizar descuentos anticipados, promociones agresivas o liquidaciones para evitar la acumulación de stock. Igualmente, en la campaña por Primavera.
Para muchas pequeñas y medianas empresas, un error en la planificación de inventarios puede significar la diferencia entre cerrar el año con utilidades o enfrentar problemas de liquidez.
Cuando el consumidor cambia sus prioridades
Los especialistas coinciden en que los eventos asociados a El Niño suelen modificar los hábitos de compra. Ante escenarios de incertidumbre climática, las familias tienden a priorizar gastos esenciales y postergar compras consideradas secundarias.
Si las proyecciones climáticas apuntan a lluvias intensas o eventos extremos en determinadas regiones, es habitual observar un incremento en la demanda de productos vinculados a la prevención y protección.
Entre ellos destacan:
Mientras algunos sectores experimentan un aumento de ventas, otros sufren una desaceleración temporal. Este fenómeno genera una redistribución del gasto de los hogares que obliga a las empresas a reaccionar rápidamente para no perder participación de mercado.
Logística bajo presión
El otro gran riesgo se encuentra en la cadena de abastecimiento.
Los antecedentes del Fenómeno El Niño de 1998 y del Niño Costero de 2017 demostraron que las lluvias intensas pueden interrumpir carreteras, afectar puentes, retrasar entregas y elevar significativamente los costos de transporte.

Para las empresas de retail, consumo masivo, alimentos, construcción y comercio electrónico, la continuidad logística es un factor crítico. Una campaña comercial exitosa pierde valor si el producto no puede llegar oportunamente al consumidor.
Por ello, muchas compañías han comenzado a revisar sus planes de contingencia, incrementar inventarios estratégicos y diversificar rutas de distribución para reducir riesgos operativos. La experiencia demuestra que las organizaciones que se preparan con anticipación logran responder mejor ante interrupciones del mercado.
Sectores que ganan?
No todos los sectores observan con preocupación la evolución del clima. Las temperaturas elevadas favorecen el consumo de bebidas, helados, productos de hidratación, ventilación y artículos recreativos.
Si las anomalías climáticas continúan durante el invierno, algunas categorías podrían registrar un comportamiento comercial inusual para la temporada. De igual manera, ante la posibilidad de lluvias intensas o eventos extremos, aumenta la demanda de materiales de construcción, servicios de mantenimiento, seguros, equipos de bombeo y soluciones tecnológicas para monitoreo y gestión de riesgos.
Las empresas que identifiquen rápidamente estos cambios podrán capturar oportunidades que otros competidores pasarán por alto.
El clima y la estrategia empresarial
Las declaraciones de los especialistas del ENFEN no solo son observadas por autoridades y organismos de emergencia. También son seguidas con atención por empresarios, comerciantes, productores y ejecutivos que necesitan anticipar el comportamiento del mercado.
La razón es sencilla: los efectos económicos de El Niño comienzan mucho antes de que lleguen las lluvias. Empiezan cuando cambia la temperatura, cuando el consumidor modifica sus decisiones de compra y cuando una empresa descubre que el producto que fabricó durante meses ya no responde a las necesidades del mercado.
En un contexto de creciente variabilidad climática, la capacidad de adaptación será un factor decisivo para la competitividad empresarial.
La pregunta ya no es si el clima afectará los negocios. La verdadera interrogante es cuáles empresas estarán preparadas para reaccionar a tiempo. Porque en el Perú de hoy, el pronóstico del tiempo puede ser tan importante para las ventas como cualquier indicador económico.
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