Confianza de empresarios en actividad económica refleja desgaste en mayo y perciben riesgo de deterioro en los negocios

Aunque el indicador de expectativa de la economía a tres meses mejoró respecto al mes anterior y alcanzó 46,2 puntos, permanece por debajo del umbral de optimismo de 50 puntos, reflejando que una parte importante del sector empresarial mantiene reservas sobre la evolución económica inmediata.
ENFRIAMIENTO 2026

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Las expectativas empresariales continúan reflejando una visión positiva sobre la evolución de la economía y de los negocios, pero los resultados de mayo de 2026 muestran que el entusiasmo observado durante gran parte de 2025 y los primeros meses de este año comienza a moderarse. La más reciente Encuesta de Expectativas Macroeconómicas del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) revela que 14 de los 18 indicadores empresariales se mantienen en el tramo optimista, aunque esta cifra representa una nueva reducción respecto a los meses anteriores y confirma una tendencia de mayor prudencia entre las empresas.

El propio Banco Central destacó que la mayoría de los indicadores de expectativas registró mejoras en mayo frente a abril y permaneció en terreno favorable, con excepción de las expectativas sobre la economía y el sector a tres meses. Sin embargo, una mirada más amplia a la evolución de los indicadores permite observar que la confianza empresarial viene perdiendo intensidad de manera gradual desde marzo.

Durante gran parte del último año, la economía peruana contó con un respaldo importante proveniente de la confianza empresarial. Entre marzo de 2025 y marzo de 2026, prácticamente 16 de los 18 indicadores monitoreados por el BCRP se mantuvieron de forma constante en niveles optimistas, reflejando expectativas favorables sobre la producción, las ventas, la contratación de personal, las inversiones y la evolución general de la actividad económica.

Este comportamiento constituyó uno de los principales soportes para la recuperación económica, pues permitió que las empresas mantuvieran planes de expansión y decisiones de inversión incluso en un contexto internacional caracterizado por incertidumbre y volatilidad.

Sin embargo, esa estabilidad comenzó a mostrar señales de desgaste en abril de 2026, cuando el número de indicadores optimistas descendió de 16 a 15. Un mes después, en mayo, la cifra volvió a reducirse hasta 14 indicadores, marcando el nivel más bajo de confianza empresarial observado en lo que va del año.

Mayo no revierte tendencia de enfriamiento

A primera vista, los resultados de mayo podrían interpretarse como una mejora respecto al mes anterior. Diversos indicadores registraron avances y algunos recuperaron parte del terreno perdido durante abril.

Entre ellos destacó la producción respecto al mes anterior, que se elevó hasta 57,9 puntos, posicionándose en terreno optimista. También se observaron mejoras en varios indicadores relacionados con las expectativas de contratación de personal, inversión y desempeño empresarial para los próximos doce meses.

No obstante, el análisis agregado muestra una realidad más compleja. Aunque varias variables mejoraron marginalmente, el número total de indicadores ubicados en el tramo favorable continuó disminuyendo.

El principal factor detrás de este resultado fue el deterioro de la expectativa del sector a tres meses, que pasó de 51,1 puntos en abril a 50,0 puntos en mayo. Al ubicarse exactamente en el umbral de neutralidad, este indicador dejó de formar parte del grupo optimista y contribuyó a la reducción del total de variables favorables.

De esta manera, las expectativas de corto plazo se convierten en el principal foco de preocupación dentro de la encuesta.

Las perspectivas inmediatas de la economía siguen siendo el punto más débil

Uno de los hallazgos más relevantes del sondeo es que las expectativas sobre la economía nacional en el corto plazo continúan siendo las más rezagadas.

Aunque el indicador de expectativa de la economía a tres meses mejoró respecto al mes anterior y alcanzó 46,2 puntos, permanece por debajo del umbral de optimismo de 50 puntos, reflejando que una parte importante del sector empresarial mantiene reservas sobre la evolución económica inmediata.

A ello se suma la expectativa del sector a tres meses, que abandonó el terreno favorable, y la percepción sobre la demanda respecto a lo esperado, que se mantuvo en 47 puntos.

Estos resultados evidencian que las empresas siguen percibiendo ciertos riesgos en el entorno económico de corto plazo, aun cuando las perspectivas para horizontes más amplios continúan siendo positivas.

Ventas y pedidos moderados

Otro aspecto relevante de la encuesta es el comportamiento mixto de los indicadores de situación actual.

Si bien la producción registró una mejora importante, variables directamente relacionadas con la actividad comercial mostraron cierta desaceleración.

La situación de las ventas retrocedió hasta 56,2 puntos, mientras que las órdenes de compra respecto al mes anterior experimentaron una caída significativa, pasando de 54,6 puntos en abril a 51,5 puntos en mayo.

Aunque ambos indicadores permanecen en terreno optimista, la disminución refleja una menor intensidad en el dinamismo comercial y podría anticipar un crecimiento más moderado de la actividad empresarial durante los próximos meses.

Para los analistas, este comportamiento es consistente con una etapa de ajuste en la que las empresas mantienen expectativas positivas, pero adoptan una postura más conservadora frente a las decisiones de corto plazo por el contexto electoral que se vive en el país.

Inversión y Empleo pilares del optimismo

A pesar de las señales de cautela, la encuesta también muestra elementos alentadores.

Las expectativas vinculadas a la contratación de personal y a la inversión para los próximos doce meses permanecen entre las más sólidas del sondeo. Ambos indicadores se mantienen ampliamente por encima de los 50 puntos, reflejando que las empresas siguen proyectando crecimiento y expansión en el mediano plazo.

Este comportamiento sugiere que el sector privado aún confía en la continuidad de la recuperación económica y no ha modificado significativamente sus planes estratégicos de largo alcance.

En otras palabras, la prudencia observada en el corto plazo no implica necesariamente una pérdida de confianza estructural, sino una mayor cautela frente a un entorno que todavía presenta desafíos e incertidumbres.

Incertidumbre en ánimo empresarial

La evolución de las expectativas empresariales durante los últimos meses revela un cambio gradual en el sentimiento del sector privado.

Mientras que durante gran parte de 2025 predominó un optimismo amplio y generalizado, los resultados de abril y mayo muestran una transición hacia una posición más equilibrada y prudente.

La reducción consecutiva del número de indicadores optimistas, de 16 en marzo a 15 en abril y 14 en mayo, confirma que la confianza empresarial ya no presenta la fortaleza uniforme observada anteriormente.

No obstante, el hecho de que 14 de los 18 indicadores permanezcan en terreno favorable también evidencia que el empresariado sigue manteniendo una visión positiva sobre el desempeño futuro de sus negocios y de la economía.

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