

En el Perú, la próxima elección del 12 de abril avanza como una conversación fragmentada.
Las encuestas se suceden una tras otra, pero ninguna logra imponer una narrativa clara: candidatos que bordean el 10%, empates técnicos, y un bloque enorme de indecisos que convierte cada medición en una fotografía borrosa.
Sin embargo, lejos del ruido local, existe otro termómetro. Uno que no se basa en lo que la gente dice… sino en lo que está dispuesta a apostar.
En plataformas globales de predicción como Polymarket y Kalshi, miles de usuarios compran y venden probabilidades sobre el resultado electoral peruano como si fueran acciones. No hay márgenes de error declarados, no hay “no sabe/no opina”. Hay dinero en juego.
Y cuando ese dinero se organiza, aparece una señal que contrasta con el desconcierto de las encuestas: el mercado ya tiene un favorito.
El ranking que no aparece en las encuestas
Si la elección peruana cotizara en bolsa, este sería el tablero que hoy observan los inversionistas políticos:
Candidato Probabilidad de ganar
Rafael López Aliaga 40–42 %
Alfonso López Chau 15–16 %
Keiko Fujimori 14–16 %
Jorge Nieto 14–15 %
Carlos Álvarez 3–4 %
La diferencia es sutil pero decisiva. Mientras las encuestas describen un empate múltiple, los mercados construyen una jerarquía: un candidato claramente por delante y un pelotón compacto disputando el segundo lugar.
Ese candidato es Rafael López Aliaga. Pero en una elección como la peruana, el liderazgo no lo es todo. La elección se define en el segundo lugar.
En sistemas con segunda vuelta, la verdadera batalla rara vez ocurre en la cima. Se juega en el umbral: ese segundo puesto que permite seguir en carrera. Y allí el panorama es mucho más volátil.
Los escenarios de balotaje que hoy consideran más probables los mercados internacionales son los siguientes:
Escenario de segunda vuelta Probabilidad
López Aliaga vs Fujimori 25–30 %
López Aliaga vs López Chau 20–25 %
López Aliaga vs Nieto 15–20 %
Fujimori vs López Chau 10–12 %
El mensaje es directo: López Aliaga aparece casi asegurado en la segunda vuelta. El verdadero suspenso está en quién lo acompañará.

Cuando el mercado anticipa el desenlace
A diferencia de las encuestas, que capturan el estado de ánimo del votante en un momento específico, los mercados de predicción funcionan como un sistema de agregación de expectativas.
Cada apuesta incorpora: datos de encuestas, percepciones sobre alianzas políticas, capacidad de crecimiento electoral y, sobre todo, probabilidades de victoria en segunda vuelta. Por eso pueden arrojar conclusiones que parecen contraintuitivas.
Un candidato con apenas 10% en intención de voto puede concentrar más del 40% de probabilidad de ganar. No porque tenga más apoyo hoy, sino porque el mercado cree que es el más competitivo cuando la elección se reduzca a dos nombres.
El factor silencioso: quién está subiendo?
En los mercados financieros, no solo importa el precio, sino la tendencia. En política ocurre algo similar. En las últimas semanas, uno de los movimientos más notorios ha sido el ascenso de Alfonso López Chau.
Candidato Hace un mes Hoy
López Chau ~11 % ~16 %
El salto no lo convierte en favorito, pero sí lo coloca en una posición estratégica: el candidato que más rápido está cambiando la percepción del mercado.
En elecciones fragmentadas, ese tipo de movimiento suele ser una señal temprana de reconfiguración.
El momento decisivo: la segunda vuelta
Si el análisis se traslada al balotaje, las probabilidades revelan otro dato clave: Quién ganaría cuando la elección se simplifique.
Segunda vuelta Ganador probable Probabilidad
López Aliaga vs Fujimori López Aliaga ~60 %
López Aliaga vs López Chau López Aliaga ~55 %
López Aliaga vs Nieto López Aliaga ~58 %
Fujimori vs López Chau Fujimori ~52 %
El patrón es consistente. López Aliaga no solo lidera: también gana en la mayoría de escenarios finales. Eso explica por qué el mercado lo coloca por encima del resto, incluso cuando las encuestas no muestran una ventaja clara.
Una elección que se comporta como un mercado
El caso peruano reúne todas las condiciones para una alta volatilidad: más de treinta candidatos, un electorado altamente indeciso, un sistema que garantiza segunda vuelta
Es, en términos analíticos, un entorno donde las encuestas capturan el presente… pero el desenlace depende de cómo se reordene el voto en las últimas etapas.
En ese contexto, los mercados de predicción funcionan como una especie de radar adelantado. No son infalibles. Pero sintetizan información, expectativas y riesgo en una sola cifra: la probabilidad.
El mensaje detrás de las cifras
Las apuestas no reemplazan a las encuestas, pero sí revelan algo que estas no pueden mostrar por sí solas: cómo se imagina el final de la historia.
Hoy, esa historia —según el dinero que se mueve en los mercados internacionales— tiene un protagonista claro, varios aspirantes al segundo acto y un desenlace aún abierto.
En un país acostumbrado a sorpresas electorales, ese contraste entre lo que se dice y lo que se apuesta puede ser, más que una curiosidad, una pista temprana del resultado final.
Porque en política, como en los mercados, hay una regla que rara vez falla: no siempre gana quien lidera el titular, pero casi siempre termina imponiéndose quien lidera las probabilidades.
Es una prueba
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