

Entre 2022 y 2024, el comercio electrónico en el Perú pasó de mover aproximadamente US$ 12,100 millones a cerca de US$ 15,600 millones, lo que representa un crecimiento acumulado superior al 25%, según estimaciones del sector. En paralelo, el número de peruanos que compran por internet aumentó de 15,6 millones de usuarios en 2022 a alrededor de 18,7 millones en 2024, equivalente a más del 55% de la población.
Este crecimiento no ha sido marginal dentro de la economía. En 2023, el comercio electrónico llegó a representar el 5,4% del PBI, una cifra que confirma que las transacciones digitales dejaron de ser un canal alternativo para convertirse en un componente relevante del consumo y los servicios en el país.
El avance del e-commerce no se explica sin la consolidación de los pagos digitales. En los últimos tres años, billeteras electrónicas y transferencias inmediatas se han integrado de forma masiva al comercio cotidiano. Hoy, cerca del 74% de las transacciones digitales se realizan desde dispositivos móviles, reflejando la combinación de conectividad, bancarización digital y facilidad de uso.
Este cambio permitió que miles de pequeños comercios y mipymes se incorporen al comercio electrónico sin infraestructura compleja. La normalización de pagos vía QR, transferencias inmediatas y billeteras digitales redujo costos, acortó tiempos de cobro y amplió la base de consumidores digitales, especialmente fuera de Lima.
Eventos comerciales como los Cyber Days han funcionado como catalizadores de este proceso. En algunas ediciones recientes, las ventas online llegaron a multiplicarse hasta 18 veces frente a un día promedio, consolidando hábitos de consumo digital y confianza del usuario en las plataformas de pago electrónico.
Este contexto explica por qué el Perú logró superar el exigente proceso técnico del DEPA. Desde marzo de 2025, el país presentó ante los miembros del acuerdo su marco normativo, políticas públicas y avances en interoperabilidad, comercio electrónico y pagos digitales, demostrando alineamiento con estándares utilizados por economías altamente digitalizadas como Singapur o Nueva Zelanda.
La futura adhesión al DEPA facilitará la interoperabilidad de sistemas, la cooperación tecnológica y la reducción de barreras digitales, especialmente para empresas orientadas al comercio transfronterizo y a la exportación de servicios. Para las mipymes digitales, el acuerdo abre la puerta a mercados del Asia-Pacífico bajo reglas más previsibles y modernas.
Las proyecciones refuerzan esta tendencia. Hacia 2027, el comercio electrónico peruano podría superar los US$ 59,000 millones, con una tasa de crecimiento anual compuesta cercana al 17%, impulsada por pagos digitales más eficientes, mayor confianza del consumidor y un ecosistema fintech cada vez más integrado.
En ese sentido, la incorporación al DEPA no es el punto de partida, sino la consecuencia lógica de una evolución sostenida. El Perú ya no solo discute inclusión financiera, sino sofisticación digital, interoperabilidad y conexión con el comercio global.
Para el sector empresarial, el mensaje es claro: la economía digital dejó de ser una promesa y se ha convertido en una ventaja competitiva real. Las empresas que integren pagos electrónicos, comercio online y soluciones digitales alineadas a estándares internacionales estarán mejor posicionadas en una economía cada vez más interconectada.
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