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Hay cifras que llaman la atención por su tamaño y otras que adquieren verdadero significado cuando se observa quién está detrás de ellas. Los US$39.000 millones que Perú presentó esta semana en Seúl pertenecen a la primera categoría, pero la presencia de algunas de las compañías más importantes de Corea del Sur es lo que convierte la noticia en algo que merece ser seguido de cerca.
El diario The Korea Herald publicó este miércoles un artículo titulado “Peru looks to draw new Korean investment”, en el que destaca la intención peruana de atraer nuevas inversiones surcoreanas y pone el foco en tres áreas particularmente relevantes: infraestructura, transporte y minerales. El periódico señala, además, que las empresas coreanas están buscando diversificar sus cadenas de suministro de minerales, un elemento que puede jugar a favor del Perú.
La propuesta peruana incluye 85 proyectos y seis adendas contractuales, por un valor aproximado de US$39.000 millones. Entre las iniciativas presentadas aparecen las futuras Líneas 3, 4 y 7 del Metro de Lima y varios proyectos ferroviarios, entre ellos los corredores Lima-Ica, Lima-Barranca y Andahuaylas-Marcona.
Pero quizá lo más revelador de la reunión no sea el tamaño de la cartera, sino la composición de los asistentes.
No fueron a Seúl solamente a escuchar sobre trenes
En el encuentro participaron representantes de empresas como HD Hyundai Heavy Industries, Hyundai Rotem, LIG Defense & Aerospace, POSCO International, Korea Zinc, LS MnM y Dohwa Engineering, además de organismos públicos, asociaciones empresariales y otras instituciones coreanas. The Korea Herald y la agencia Yonhap destacan la participación de estas compañías en el encuentro empresarial.
La lista permite entender que el interés potencial no se concentra en una sola obra ni en un único sector. Una empresa como Hyundai Rotem tiene una clara relación con el transporte ferroviario y el material rodante; Dohwa Engineering aporta experiencia en ingeniería e infraestructura; mientras que POSCO International, Korea Zinc y LS MnM tienen perfiles vinculados con metales, materias primas y cadenas industriales. HD Hyundai, por su parte, abre la conversación hacia la industria naval, y LIG Defense & Aerospace incorpora el componente de tecnología y defensa.
En otras palabras, la cartera peruana puede ser vista por las compañías coreanas desde distintos ángulos. Para unas, el atractivo estará en los grandes proyectos de infraestructura; para otras, en el suministro de minerales; para otras, en la ingeniería, la logística, la tecnología o la posibilidad de desarrollar operaciones industriales en el país.
Y es precisamente ahí donde la noticia comienza a adquirir una dimensión mayor., porque si una inversión coreana termina concretándose en un proyecto ferroviario, por ejemplo, el negocio no necesariamente termina con la adjudicación de la obra. Detrás aparecen proveedores de acero, cemento, equipos eléctricos, telecomunicaciones, sistemas de seguridad, mantenimiento, transporte, servicios de ingeniería, tecnología y una extensa cadena de contratistas y proveedores locales.
Para las empresas peruanas, esa es posiblemente una de las partes menos visibles —pero potencialmente más importantes— de la noticia.
Corea necesita minerales; Perú necesita capital y tecnología
The Korea Herald introduce otro elemento que merece especial atención: el interés de las empresas coreanas por diversificar sus cadenas de suministro de minerales.
Esta búsqueda tiene una explicación económica. Corea del Sur posee una industria altamente desarrollada que necesita un suministro estable de materias primas para sectores como automóviles, electrónica, acero, baterías y tecnología. Al mismo tiempo, las tensiones comerciales internacionales y la competencia por minerales considerados estratégicos han llevado a numerosas economías asiáticas a buscar proveedores y socios en diferentes regiones del mundo.
Perú aparece en ese mapa por una razón evidente: posee importantes recursos minerales y una industria minera que ya está integrada a los mercados internacionales.
El potencial no se limita al cobre. También aparecen el zinc, la plata, el molibdeno y otros minerales y productos metalúrgicos que forman parte de la oferta peruana.
De acuerdo con información del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo, existe un potencial exportador todavía no aprovechado entre Perú y Corea del Sur en diversos productos, con una participación relevante de minerales y metales. La relación comercial, además, cuenta desde 2011 con un Tratado de Libre Comercio.
Esto plantea una posibilidad mucho más interesante que la simple venta de materias primas.
Corea puede estar interesada en comprar minerales peruanos, pero también puede encontrar oportunidades para participar en proyectos que permitan extraerlos, procesarlos, transportarlos o incorporarlos a cadenas de mayor valor.
Y Perú, por su parte, puede aprovechar ese interés para buscar algo que ha necesitado durante años: capital, tecnología y socios internacionales para desarrollar infraestructura y transformar recursos naturales en actividades de mayor valor agregado.
El Metro de Lima vuelve a aparecer en el radar coreano
Entre los proyectos presentados en Seúl, las líneas 3, 4 y 7 del Metro de Lima tienen una importancia especial.
No es la primera vez que empresas coreanas muestran interés en el sistema de transporte masivo de la capital. En mayo pasado, la Embajada de Corea en Perú organizó una reunión sobre cooperación en infraestructura en la que se analizaron precisamente las Líneas 3 y 4 del Metro, además de proyectos vinculados con recursos hídricos. Participaron representantes de ProInversión, Sedapal, KOTRA, la Asociación Internacional de Contratistas de Corea y empresas constructoras coreanas.
Esto indica que la presencia coreana en la discusión de infraestructura peruana no comienza con la reunión de esta semana.
De hecho, en 2025 el Ministerio de Economía y Finanzas ya había informado sobre el interés de compañías y organismos coreanos en financiar grandes proyectos peruanos mediante Asociaciones Público-Privadas. En aquella oportunidad participaron representantes de KOTRA, ICAK, Hyundai, Dohwa y Samsung.
La novedad actual es que la conversación parece ampliarse y conectarse con una cartera mucho mayor.
Los ferrocarriles Lima-Ica, Lima-Barranca y Andahuaylas-Marcona agregan nuevas oportunidades. Y cada uno de esos proyectos tiene una particularidad: puede generar actividad económica mucho más allá de las ciudades directamente conectadas.
Un sistema ferroviario eficiente puede reducir costos logísticos, mejorar el transporte de pasajeros y mercancías, conectar zonas productivas con puertos y centros de consumo y, eventualmente, modificar las decisiones de localización de nuevas inversiones.
Por eso, para Corea, la infraestructura peruana puede ser simultáneamente un negocio y una plataforma para otros negocios.
La oportunidad no termina en las grandes empresas
Aquí aparece un aspecto que merece mayor atención en el Perú, cuando se habla de una posible inversión extranjera de miles de millones de dólares, normalmente se piensa en la empresa internacional que gana una concesión o construye una gran infraestructura. Sin embargo, los proyectos de esta magnitud necesitan cientos de proveedores y contratistas.
Una gran obra ferroviaria requiere empresas locales de construcción, movimiento de tierras, instalaciones eléctricas, estructuras metálicas, transporte, alimentación, seguridad, mantenimiento, tecnología y servicios profesionales. Una operación minera demanda proveedores de maquinaria, mantenimiento industrial, servicios ambientales, logística, energía, comunicaciones y múltiples servicios especializados.
Eso significa que la llegada de empresas coreanas puede generar oportunidades para compañías peruanas que ni siquiera participan directamente en la adjudicación principal.
Para una empresa metalmecánica, por ejemplo, la oportunidad puede estar en convertirse en proveedor de una compañía coreana. Para una empresa tecnológica puede aparecer en los sistemas de control, comunicaciones o seguridad. Para una firma de ingeniería puede surgir una alianza con un socio internacional. Para una empresa logística, en el movimiento de equipos y materiales.
El tamaño de la inversión extranjera, por tanto, no debería medirse solamente por el monto que llega al país, sino también por la cantidad de actividad económica que puede generar alrededor.
Y entonces aparece Chancay
Hay otro elemento que hace más interesante esta aproximación coreana. Perú está construyendo una infraestructura que pretende modificar su relación comercial con Asia: el puerto de Chancay.
El proyecto se conecta con la posibilidad de reducir tiempos de transporte hacia China y otros mercados asiáticos y de convertir al Perú en un punto logístico de mayor relevancia en el Pacífico.
Desde la perspectiva de una compañía coreana, eso puede tener una lectura adicional, un país con minerales, proyectos de infraestructura pendientes, acceso al Pacífico y una nueva conexión logística con Asia puede convertirse no solamente en un proveedor de materias primas, sino en una plataforma regional para determinadas operaciones industriales y comerciales.
La combinación es la que resulta interesante: recursos naturales por un lado; infraestructura y conectividad por otro.
Una relación que comienza a tener más componentes
La composición de las empresas presentes en Seúl también muestra que la relación Perú-Corea empieza a tener más componentes.
HD Hyundai Heavy Industries incorpora la dimensión naval e industrial. La empresa ya tiene una relación con el Perú a través de SIMA y ha participado en proyectos de construcción naval para la Marina peruana.
Hyundai Rotem introduce el componente ferroviario. POSCO International y las empresas vinculadas con metales llevan la conversación hacia minerales y cadenas de suministro.
Dohwa Engineering aporta la experiencia de ingeniería. Korea Airports Corporation abre otra posibilidad en infraestructura aeroportuaria.
Y LIG Defense & Aerospace introduce tecnologías relacionadas con defensa y seguridad.
Por eso, reducir la noticia a “Corea está interesada en invertir US$39.000 millones en Perú” sería quedarse con la parte más llamativa y perder la más importante.
Los US$39.000 millones son una cartera de oportunidades, no dinero ya comprometido. Lo relevante es que Perú está llevando esa cartera ante compañías que tienen capacidades concretas para desarrollarla.
Una nueva plataforma para hacer negocios
En paralelo al encuentro se anunció la creación de la Asociación de Negocios y Amistad Corea del Sur-Perú, una organización privada que busca facilitar contactos entre compañías de ambos países, promover transferencia tecnológica y ayudar a desarrollar nuevas oportunidades empresariales.
Su primer presidente será Cho Joon-hyuk, vicepresidente de Dohwa Engineering y exembajador de Corea del Sur en Perú.
Entre los miembros fundadores aparecen varias de las compañías que participaron en la discusión sobre los proyectos peruanos: HD Hyundai Heavy Industries, LIG Defense & Aerospace, Korea Zinc, Dohwa Engineering, Korea Airports Corporation, Hyundai Rotem, LS MnM y POSCO International.
La creación de esta organización puede ser relevante porque uno de los desafíos de cualquier cartera de inversión es pasar de la presentación de proyectos a la formación de alianzas, la evaluación técnica, la estructuración financiera y finalmente la ejecución.
Una plataforma empresarial permanente puede ayudar a que las conversaciones no terminen cuando termina el seminario.
No son US$39.000 millones asegurados
Conviene hacer aquí una precisión para evitar una lectura exagerada de la noticia.
Corea del Sur no ha comprometido US$39.000 millones de inversión en Perú. El monto corresponde a la cartera de 85 proyectos y seis adendas que ProInversión presentó ante potenciales inversionistas y socios coreanos. Se trata, por tanto, de oportunidades que deberán atravesar procesos de evaluación, estructuración, financiamiento y adjudicación.
Pero la presencia de empresas de la dimensión de Hyundai, POSCO, Korea Zinc, LS MnM, Hyundai Rotem y otras compañías convierte la presentación en un acontecimiento que merece seguimiento.
La pregunta es qué proyectos lograrán pasar de la presentación a la negociación y, posteriormente, a la inversión, y es allí donde los próximos meses pueden comenzar a ofrecer respuestas. Asimismo, abrir esta puerta puede hacer mas visibles otros sectores, actividades, empresas y negocios locales, que también pueden verse beneficiados en el futuro.
La oportunidad para el Perú
La relación con Corea del Sur tiene una base comercial consolidada. Lo que está intentando construirse ahora es algo diferente: una relación en la que el comercio pueda complementarse con inversión, infraestructura, tecnología y participación industrial.
Para Perú, eso significa intentar aprovechar el interés coreano no solamente para obtener financiamiento para grandes obras, sino también para incorporar tecnología, desarrollar proveedores locales, capacitar trabajadores y generar nuevas cadenas de valor.
Para las empresas peruanas, significa mirar más allá de las noticias sobre las grandes concesiones.
Una empresa de ingeniería, una metalmecánica, un operador logístico, una compañía tecnológica, un proveedor minero o una firma especializada en mantenimiento puede encontrar oportunidades si las compañías coreanas comienzan efectivamente a desarrollar proyectos en el país.
Y para Corea, Perú ofrece una combinación que resulta difícil de ignorar: recursos minerales, una extensa cartera de infraestructura todavía por desarrollar, salida al Pacífico, una relación comercial establecida y una ubicación que puede adquirir mayor importancia con la expansión del puerto de Chancay.
Por ahora, los US$39.000 millones son una cartera y no una inversión confirmada. Pero detrás de esa cifra hay 85 proyectos, seis adendas y, sobre todo, una mesa en Seúl en la que estuvieron sentadas algunas de las mayores empresas industriales de Corea.
Eso convierte la noticia en algo más que una misión comercial, puede ser el comienzo de una nueva etapa de la relación empresarial entre Lima y Seúl.
Y para saber si realmente estamos ante una nueva ola de inversión coreana, habrá que mirar desde ahora algo mucho más concreto que los anuncios: qué empresas regresan al Perú, qué proyectos comienzan a estudiar y qué alianzas empiezan a firmarse con compañías peruanas.
Es una prueba
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