Cambio en Mincetur: la agenda estratégica que el Perú no puede darse el lujo de postergar

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La salida de José Reyes Llanos y la llegada de Berthin Enrique Gómez Vela se producen en un momento decisivo para el comercio exterior y el turismo. Mientras el país inaugura una nueva etapa con Chancay y el nuevo Jorge Chávez, la cercanía del cambio presidencial parece empujar al Gobierno hacia una administración de transición. La pregunta es si una cartera estratégica puede limitarse a mantener la inercia.

Por Redacción Ejecutivo TI / Foto: Andina

La reciente recomposición del gabinete ministerial alcanzó al Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur), con la salida de José Fernando Reyes Llanos y la juramentación de Berthin Enrique Gómez Vela como nuevo titular del sector.

El cambio se produce en una coyuntura particular. A pocos meses del relevo presidencial, y luego de que el Ejecutivo optara por renovar parte del gabinete incluso antes de acudir al Congreso para solicitar el voto de confianza, la percepción predominante es que la prioridad del Gobierno está puesta en asegurar la continuidad administrativa del Estado más que en impulsar nuevas iniciativas.

En principio, ello no tendría por qué ser motivo de preocupación. Pero el Mincetur de 2026 ya no es el mismo de hace una década.

Hoy, el ministerio encargado de administrar los acuerdos comerciales y promover el turismo se encuentra en el centro de una coyuntura excepcional, marcada por la entrada en operación del puerto de Chancay, la inauguración del nuevo Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, el fortalecimiento de los vínculos comerciales con Asia y el desafío aún pendiente de recuperar plenamente el turismo internacional.

En otras palabras, la salida de José Reyes y la llegada de Berthin Gómez son la noticia. Pero la verdadera historia es otra: el Perú enfrenta una oportunidad logística y comercial sin precedentes precisamente cuando el Gobierno parece haber entrado en modo de administración de la transición.

El balance de una gestión breve

José Reyes Llanos llegó al Mincetur en febrero con una misión clara: mantener la continuidad de las políticas sectoriales y dar estabilidad a una cartera clave para las exportaciones y el turismo.

Su gestión estuvo inevitablemente condicionada por la fragilidad política del Ejecutivo y por un horizonte temporal reducido. Pese a ello, mantuvo la hoja de ruta del sector y continuó impulsando iniciativas vinculadas con la Política Nacional Multisectorial de Comercio Exterior al 2040, las Zonas Económicas Especiales Privadas y los programas de promoción comercial.

Sin embargo, la controversia generada en torno al acuerdo comercial con Brasil terminó marcando sus últimos días en el cargo. La interpelación impulsada desde el Congreso y las tensiones políticas derivadas de ese episodio precipitaron una salida que, para muchos observadores, cerró una gestión de continuidad y bajo perfil, sin tiempo suficiente para consolidar una agenda propia.

El nuevo ministro y las expectativas reales

Su reemplazante, Berthin Enrique Gómez Vela, es abogado y cuenta con una trayectoria vinculada a la administración pública. Ha desempeñado responsabilidades en Devida, Corpac y otras instituciones del Estado, aunque sin una trayectoria especialmente ligada al comercio exterior o al turismo.

Su perfil parece responder más a la necesidad de asegurar la gestión cotidiana del sector que a la intención de emprender reformas de fondo, y difícilmente podría ser de otra manera.

Con un cambio de gobierno cada vez más cercano y un gabinete cuya principal misión parece ser asegurar una transición ordenada, las expectativas de grandes anuncios son reducidas.

La pregunta, sin embargo, es si el Mincetur puede permitirse una etapa de simple administración en un momento como el actual.

Una cartera más importante que nunca

Hace apenas algunos años, el Mincetur era percibido principalmente como el organismo responsable de negociar tratados de libre comercio y promover destinos turísticos, pero hoy su relevancia es mucho mayor.

El Perú dispone de una de las redes de acuerdos comerciales más amplias del mundo, que le permiten acceder a más de 50 mercados. Asia concentra una parte creciente del comercio exterior peruano y la nueva infraestructura logística abre oportunidades que hace apenas una década parecían lejanas.

La combinación entre Chancay y el nuevo Jorge Chávez podría redefinir la posición del Perú en las cadenas regionales de suministro y consolidarlo como una plataforma de conexión entre Sudamérica y Asia, pero la infraestructura, por sí sola, no garantiza competitividad.

La experiencia internacional demuestra que los grandes puertos y aeropuertos generan desarrollo cuando forman parte de una estrategia más amplia capaz de articular logística, industria, innovación, tecnología y atracción de inversiones. Es precisamente allí donde aparece una agenda que trasciende a cualquier ministro y que no debería quedar en pausa.

Del puerto de Chancay al Parque Industrial de Ancón

Una de las grandes preguntas es cómo aprovechar la nueva infraestructura para generar mayor valor agregado, porque la verdadera oportunidad de Chancay no consiste únicamente en mover más contenedores o reducir tiempos de transporte, el desafío consiste en transformar esa ventaja logística en una plataforma de industrialización.

En ese contexto, el desarrollo del Parque Industrial de Ancón y de zonas económicas especiales asociadas debería formar parte de una política de Estado. La meta es clara: exportar no solamente materias primas, sino también bienes manufacturados, servicios especializados y productos con mayor contenido tecnológico.

Países como China, Corea del Sur o Emiratos Árabes Unidos demostraron que los grandes puertos se convierten en motores de desarrollo cuando alrededor de ellos se construyen ecosistemas industriales y logísticos.

La pregunta es si el Perú tiene una estrategia para seguir ese camino.

La agenda invisible de Chancay

El puerto tampoco puede ser visto de manera aislada. La infraestructura vial, las futuras conexiones ferroviarias, el ordenamiento territorial y el desarrollo urbano serán tan importantes como la propia operación portuaria.

Existe además una dimensión menos discutida: el potencial turístico del norte chico. La nueva dinámica económica podría convertirse en una oportunidad para impulsar corredores gastronómicos, culturales y recreativos en Chancay, Huaral y otras localidades cercanas, integrando al turismo dentro del ecosistema de desarrollo asociado al megapuerto.

– El nuevo Jorge Chávez y una discusión pendiente

La puesta en marcha del nuevo terminal abre la posibilidad de consolidar a Lima como uno de los principales hubs regionales para pasajeros y carga.

Sin embargo, la implementación de nuevos cobros por escalas y los denominados TUA de tránsito por parte de Lima Airport Partners ha despertado inquietudes entre especialistas y operadores del sector.

La discusión merece ser analizada; ¿Podrían estos costos afectar la competitividad del aeropuerto peruano frente a otros centros de conexión como Panamá, Bogotá o Santiago?; ¿Existe el riesgo de desincentivar el tránsito internacional de pasajeros?

La conectividad aérea constituye un activo estratégico y, por lo mismo, cualquier decisión que afecte su competitividad debería ser evaluada cuidadosamente.

-El turismo que aún no regresa

Seis años después del inicio de la pandemia, el Perú todavía no recupera plenamente los niveles de visitantes internacionales de 2019.

La inseguridad ciudadana, la conectividad, la infraestructura y la competencia de otros destinos continúan condicionando la recuperación del sector. La promoción internacional sigue siendo necesaria, pero ya no resulta suficiente.

El desafío pasa por construir una estrategia integral que combine seguridad, sostenibilidad, digitalización y una mayor coordinación entre el sector público y privado.

-La competitividad también será digital

La próxima etapa del comercio exterior tendrá un fuerte componente tecnológico y es necesario acelerar el paso en ese sentido.

La evolución de la Ventanilla Única de Comercio Exterior, la automatización de procesos, la interoperabilidad entre entidades públicas y la aplicación de inteligencia artificial a la logística serán elementos fundamentales para reducir costos y aumentar la competitividad.

Porque en la economía global del siglo XXI la infraestructura física deberá estar acompañada por una infraestructura digital capaz de responder a las nuevas exigencias de los mercados.

Mucho más que una transición ministerial

La salida de José Reyes y la llegada de Berthin Gómez probablemente no alterarán sustancialmente el rumbo del sector durante los próximos meses, pero las preguntas de fondo seguirán allí.

Chancay ya está operando, el nuevo Jorge Chávez ya recibe pasajeros y en tanto el Asia continuará ganando protagonismo en la economía mundial y el turismo internacional seguirá transformándose.

El desafío para el Perú no consiste únicamente en administrar la coyuntura política. Consiste en construir una visión capaz de convertir esas ventajas en competitividad, inversión y desarrollo.

Porque el país ya tiene el puerto. Ya tiene el aeropuerto. La pregunta es si tendrá también una estrategia.

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Luis Zegarra
Analista
Economista de PUCP y Master en Comunicaciones en la Universidad de Barcelona, con una amplia trayectoria en medios periodisticos como El Comercio, Gestión y otros, así como director de comunicaciones en entidades como Proinversión, SBS, MVCS y PCM. Director de publicaciones en Ejecutivo ti

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